Educación a distancia en tiempos de COVID-19: ¿Qué hago para que mis hijos no se frustren con las clases?

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Muchas dudas surgen de papá y mamá ahora que hijas e hijos regresan a clases de manera remota, obligados por la pandemia del COVID-19. Maestros y maestras han tenido que cambiar sus clases presenciales a una modalidad en línea. ¿Qué hacer para que el desarrollo educativo de niñas, niños y adolescentes no se vea afectado?

Ante esta contingencia sanitaria, el Gobierno mexicano ha tomado medidas en el ámbito educativo que involucran, además de maestros, a los padres de familia. Hacer que los hijos se sintonicen y presten atención cuando las clases se vuelvan virtuales es una ardua tarea.

“Evidentemente el aprendizaje no podrá ser el mismo que con la educación presencial. Aparte de los contenidos de las materias, en la educación presencial se tiene la ventaja de la interacción de los niños con sus maestras y maestros”, comenta en entrevista para El Financiero, Lizbeth Obdulia Vega Pérez, doctora en Psicología Educativa por la UNAM.

Esta interacción –dice la especialista- les permite comprender mejor las cosas. “Hay que tener esto en mente y no exigir a los estudiantes que se desempeñen como si estuvieran físicamente en la escuela”, asegura.

Crear empatía

Es muy importante que los alumnos en México puedan seguir estudiando y aprendiendo desde casa. La doctora Lizbeth Vega ofrece una serie de consejos que podrán ser de apoyo para padres y madres en esta nueva normalidad.

“Para obtener el mayor aprovechamiento posible, es importante que los profesores jerarquicen los objetivos de aprendizaje y atiendan a los que son prioritarios con el fin de no abrumar a los estudiantes, esto aplica también para los contenidos y es importante también que las actividades sean lo más variadas posible”, explica.

La doctora Lizbeth Vega Pérez recomienda que en la medida de lo posible, los padres procuren acompañar a sus hijos o estar cerca de ellos mientras reciben las clases por televisión, para poder ayudarlos cuando algo les resulte difícil y aclararles dudas.

“En la medida en que exista una adecuada capacitación a profesores y padres y comunicación entre unos y otros será más probable que el aprendizaje de los niños sea mayor. Entiendo que la SEP tiene contemplados materiales de apoyo para padres y maestros que pueden ser de utilidad”, afirma la especialista.

¿Cómo hacer para que los estudiantes se sintonicen y presten atención cuando las clases son a través de la televisión o internet? La maestra en psicología educativa recomendó establecer tiempos y horarios, tanto para los momentos en que están en clase como para cuando se tengan que realizar las tareas asignadas.

“Deben seguir manteniendo las rutinas diarias del hogar: levantarse a la hora apropiada, bañarse, desayunar, asistir a las clases a distancia/virtuales; hacer las tareas, respetar los tiempos de la comida, y permitir también que existan tiempos para el ocio y la relajación”, señala la psicóloga.

Es muy importante recordarles a niñas, niños y adolescentes que esta situación es temporal y que si estamos en casa es para cuidarnos nosotros y a los demás. No hay que abrumarlos –dice Vega Pérez-, pues se debe considerar que es una situación extraordinaria y que puede ser difícil adaptarse a ella.

Por otra parte, afirma, esta educación a distancia brinda una buena oportunidad para que los niños y adolescentes desarrollen autorregulación.

“Al principio, tal vez sea necesario estar pendientes todo el tiempo de que participen en las clases y hagan las tareas, y poco a poco habrá que irles cediendo la responsabilidad de las acciones, de tal suerte que llegue un momento en que sean capaces de hacerlo con muy poca o ninguna supervisión”, asegura.

¿Qué hay cuando regresen a las clases presenciales?

La doctora Lizbeth Vega Pérez, quien también es miembro del sistema Nacional de Investigadores, da una serie de consejos para evitar que los niños y niñas se estresen con el regreso a clases presenciales cuando el COVID-19 aún está entre nosotros.

“Hay que darles toda la información necesaria y veraz sobre cómo y cuándo será el regreso: fechas, momentos y regulaciones. Recordarles todos los aspectos positivos de la escuela, por ejemplo, verán nuevamente a sus amigos”.

La especialista afirma que hay que comentarles que en la escuela estarán seguros y mencionarles todas las medidas de seguridad que se tomarán y también recordarles lo que pueden hacer ellos mismos para garantizar su propia seguridad: la sana distancia, el uso del cubrebocas, el estornudo de etiqueta, lavarse las manos con frecuencia, etcétera.

“Una cuestión muy importante es dejarles en claro que aunque regresen a la escuela, los papás seguirán apoyando su enseñanza. Atender a sus dudas o preocupaciones, por más simples que nos parezcan. Esto aplica tanto para el regreso a la escuela como para este inicio de ciclo escolar con las clases por televisión”.

Además de los aspectos académicos, la doctora Lizbeth Vega afirma que es fundamental atender los aspectos emocionales de las niños y los niños durante el encierro y en el regreso a la escuela.

“Se debe dejar en claro desde el principio que las emociones que el niño siente son genuinas y válidas. Hay que animarlo a identificar y expresar lo que siente, escucharlo con atención y responder lo más sincera y honestamente posible”.

La académica universitaria también responde a la pregunta de si estamos ante el riesgo de que la presente generación de niñas y niños se pierda por la actual situación de emergencia sanitaria. ¿Cuál será su futuro académico?

“La pandemia no durará toda la vida, y si se está al pendiente de que los niños reciban sus clases, realicen sus tareas y de apoyar su bienestar emocional, una vez que regresemos a la normalidad, habrá oportunidad de recuperar los contenidos que se dejaron de ver”.

La especialista en psicología educativa hace hincapié en que no todo son contenidos académicos, ni todo se aprende en la escuela.

“La interacción con la familia y con los profesores y compañeros en un contexto y modalidades diferentes brindan la oportunidad de que se desarrollen habilidades diferentes a las puramente académicas: por ejemplo, el manejo de la tecnología y diversas formas de mantenernos en interacción con las personas que son importantes para nosotros”.

Por otro lado -asegura Lizbeth Vega, quien es profesora titular ‘C’ de tiempo completo en la Facultad de Psicología de la UNAM-, el ser humano y en particular los niños son adaptables, y esta generación seguramente desarrollará modos de aprender que no son los tradicionales.

“Esto proporcionará un plus: en lugar de que esta generación se pierda, tendrá un desarrollo diferente y probablemente más rico que en las situaciones cotidianas”.

FUENTE: ELFINANCIERO

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